Ama sua ama llulla ama qhella
No seas ladrón, no seas mentiroso, no seas flojo.
Consigna quechua
Ésta es la leche que nos alimenta
al succionar ávidos
las repletas tetas de nuestra madre,
es alfabeto y luz y sombra de cada día hasta el fin;
cordón umbilical que ata hombre y comunidad.
En la mar de esas letras que navegan
como capitanes por los ríos de nuestra sangre
nos empapan al nacer
para fincarnos la verdad
de nuestra mirada erguida y veloces nervios.
En ella abrevamos durante la sequía,
en los impasses con que pretenden rendirnos;
a ella volvemos por claridades;
la sabemos firme mástil
donde ondea nuestra esperanza,
y desde ella reiniciamos la marcha por las demandas.
Y como nada impide a los nevados Mallkus
nos obsequien manantiales de vida,
ningún designio y fuerza barrerán nuestro silabario,
su fundamental espíritu de promesa y batalla;
y si dispersaran nuestras cenizas,
ellas irán preñadas por estos signos de fuego:
Ama sua, ama llulla, ama qhella.
―No robes, ni mientas: ¡trabaja!―
Esta es la línea que ahondamos
¡nuestra ante las edades!
y se vuelve cóndor para alzarnos la frente.
Carlos Vargas Guevara
3 de julio de 2005
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